Un mes después...
Hay cosas que no se lloran cuando corresponde. O incluso que no se lloren nunca. No porque no duelan, sino porque algunas despedidas pueden ser tan repentinas que no te dan tiempo ni a reaccionar...
Hay cosas que no se lloran cuando corresponde. O incluso que no se lloren nunca. No porque no duelan, sino porque algunas despedidas pueden ser tan repentinas que no te dan tiempo ni a reaccionar...
La espiritualidad por sí sola no me salvó. Me salvó rendirme y ser honesto conmigo mismo.
Si te soy honesto, antes leer me costaba la vida.
“Sé que los muertos pesan, no tanto por la ausencia, como por todo aquello que entre ellos y nosotros no se ha dicho.”