Soy Lisandro. Ex escéptico. Paciente psiquiátrico. Y el terapeuta que me hubiera gustado tener.
No llegué al Reiki buscándolo. Llegué huyendo de algo — aunque tardé un tiempo en entender de qué. Soy argentino en Barcelona desde 2015. Más de diez años de psicoanálisis en el cuerpo. Una crisis que las palabras no alcanzaban a resolver.
Hoy estoy medicado, en tratamiento psiquiátrico activo, y trabajo con Reiki y Tarot. No como contradicción. Como proceso.
"Lo que no cambiás, lo elegís." Esa frase me pegó un cachetazo.
Pasé gran parte de mi vida buscando algo que no sabía cómo nombrar. La ansiedad fue lo primero que se manifestó. Después la depresión, que tiene una manera muy particular de paralizarlo todo sin que parezca que está pasando nada grave.
Diez años de psicoanálisis. Lo recomiendo con todo — sigo creyendo en la palabra. Pero en ese momento las palabras no me alcanzaban para llenar el hueco en el pecho. Necesitaba algo que llegara al cuerpo. Y ahí, casi sin buscarlo, apareció el Reiki.
No fue magia. Fue proceso.
Mi camino fue crudo. Fueron años de nudos en la garganta, de soledades que no sabía cómo nombrar y de preguntas que no tenían respuesta fácil. En esa oscuridad fue donde empecé, por primera vez, a tratarme con algo de amor.
La medicación no me hace menos terapeuta.
Estoy medicado. Lo digo sin problema. La medicación es el andamio que sostiene la estructura mientras el Reiki y la terapia reparan los cimientos. No son enemigos. Son equipo.
No voy a montar un personaje de "ser de luz ascendido" cuando vengas a sesión. Nadie tiene todas las respuestas. Y si te cruzás con un terapeuta que cree que sí, huí.
Cómo llegué hasta acá.
El escepticismo como punto de partida
Más de una década de psicoanálisis. La racionalidad como única brújula. Si no lo veía, no existía.
Barcelona
El Lisandro que bajó del avión no tiene nada que ver con el que hoy te escribe. Pero tampoco soy otra persona. Soy el mismo, con más cicatrices que entiendo.
Las palabras ya no alcanzaban
Una crisis personal que no sabía cómo nombrar me llevó a buscar respuestas en otro lado. No buscaba el Reiki. El Reiki me encontró a mí.
Cuatro años hasta la Maestría
No fue inmediato ni fue fácil. Fue constante. Y en ese recorrido aprendí que la práctica más importante del Reiki es la que hacés con vos mismo.
Reikista medicado. Sin disculpas.
Maestro de Reiki Tradicional Japonés, tarotista, paciente psiquiátrico activo y terapeuta. Todo junto. Sin contradicción.
No porque tenga todas las respuestas. Sino porque sé lo que es estar ahí.
No tengo todas las respuestas para vos. Muchas ya las tenés adentro — aunque hoy la luz no llegue a ese rincón. Mi trabajo no es curarte. Es acompañarte a bajar a buscar tu propia luz.
La experiencia propia
No acompaño desde la teoría. Acompaño desde haber estado en el mismo lugar.
La honestidad como postura
No monto personajes. No prometo lo que no puedo dar. No tengo miedo de mostrarme vulnerable.
La integración
Reiki, Tarot, psicoanálisis, tratamiento psiquiátrico. Todo se integra. Nada se niega.
El proceso real
No busco que salgas sintiéndote "bien". Busco que salgas con más claridad de la que entraste.
Si algo de todo esto resonó, el siguiente paso es simple.
Sin formularios complicados. Me escribís por WhatsApp y vemos si tiene sentido trabajar juntos.
Escribirme por WhatsApp →