Esa frase me pegó un cachetazo el día que sentí que ya no podía más.
Y acá me voy a permitir hablarte en mi idioma, sin filtros. Soy Lisandro. Llegué a España desde Argentina en 2015, pero te aseguro que ese Lisandro que bajó del avión no tiene nada que ver con el que hoy te escribe.
Con el diario del lunes es fácil verlo: pasé gran parte de mi vida buscando "algo". Sabía que me faltaba una pieza, pero no tenía ni idea de cómo encontrarla. En aquel entonces, la ansiedad me desnudó y la depresión terminó por paralizarme.
Llevaba más de diez años de psicoanálisis. Soy un fiel creyente de la palabra, pero en ese momento, las palabras no me alcanzaban para llenar el hueco en el pecho. Decidí pausar, mirar hacia otros costados y ahí, casi sin buscarlo, apareció el Reiki. Primero llegué como alguien que necesitaba un salvavidas; hoy estoy acá como Maestro.
A veces se vende el Reiki como algo "místico". Como si fuera para unos pocos elegidos...
Hablando en plata: conmigo no vas a encontrar soluciones mágicas. Mi camino con el Reiki fue crudo. Fueron más de cuatro años de nudos en la garganta, de soledades y de preguntas sin respuesta. Tuve que aprender a "subsistir" mientras mi mente y mi cuerpo se reacomodaban. Pero fue en esa oscuridad donde empecé a tratarme con más amor.
Como dice mi vieja: "en la cancha se ven los pingos". Mi formación no viene solo de los libros o de los manuales; mi verdadera maestría nació de transitar mi propio dolor y aprender a desarmarlo.
Porque sé lo que es estar ahí. Sé lo que es sentir que el presente es un lugar hostil. Pero también aprendí algo fundamental: el alma lo es todo. Si lográs transformar lo que te pasa por dentro, lo de afuera se acomoda solo (o al menos, aprendés a convivir con las faltas sin que te rompan).
Hoy entiendo que habitar el amor, el cambio y la incertidumbre es el verdadero secreto del bienestar. No tengo todas las respuestas para vos, porque muchas de esas respuestas ya las tenés vos adentro, aunque hoy la luz no llegue a ese rincón.
Mi trabajo no es "curarte", es acompañarte a que bajes a buscar tu propia luz.
Ya sea que quieras probar una sesión de Reiki para bajar un cambio o sientas el llamado de formarte conmigo para integrar esta filosofía en tu vida, estoy acá.