La IA es de derechas

Li Bravo 09 septiembre 2026 6 min read
La IA es de derechas

Como buen pesado que soy, necesitaba datos, no encontré mucho. Pero lo poco que vi, me preocupa, la verdad.

Este artículo nace gracias a una amiga —Pri, te amo!— y porque romper las pelotas is my passion. Desde que tengo uso de razón, a todo le busco el por qué.

Y cómo no me gusta hablar sin fundamentos y tiendo a ser crítico hasta conmigo mismo —él no paraba de tirarse flores— mate en mano, me senté a investigar.

Artículos profesionales, académicos o algo serio, NO HAY. Solo artículos periodísticos muy flojos de papeles. 

Unos 5 artículos de diversas fuentes. Todas alarmantes. Llenas de contradicciones, sesgos y opiniones bastantes livianas. Porque tibio ni el café…

Y me sorprendí por la cantidad de páginas que hay, hechas con IA donde ofrecen tiradas de tarot.

Así que, vamos al lío…

Según datos de mercado digital, las búsquedas de lectura tarot online aumentaron un 340% entre 2020 y 2024, mientras que las aplicaciones de tarot digital registraron más de 45 millones de descargas globales solo durante el último año. 

Y yo mismo estoy dentro de ese porcentaje. 

—Sí, aún siendo tarotista también. Porque antes de ser tarotista fui ansioso.—

En situaciones puntuales (muchas) he recurrido a la IA para que me haga una tiradita para que, por ejemplo, me confirme si tal día iba a quedar con mi pareja o no. Así como lo oís. Un rídículo. (rogando que no lea esto)

Y en todas las tiradas, me sacaba el 2 de copas. —Carta por excelencia para los vínculos—. Y, sí. Qué otra cosa más que decirme que sí me iba a decir un modelo de IA que conoce y sabe casi todo sobre mí.

El Tarot es una ¿práctica?, vamos a llamarle así; donde entran en conversación tu historia, tu subjetividad y un cierto número de energías e interpretaciones que surgen del simbolismo de las cartas. 

Y sí, la IA puede llegar a hilar conceptos y darte una respuesta certera pero dudo que pueda interpretar un contexto humano.

Las condiciones en las que estamos viviendo, el mundo que es un despelote, los sueldos que no alcanzan y el ritmo de vida, nos están llevando a vivir en extrema soledad. 

La cultura de la individualización, el discursito paupérrimo de amor propio que abunda por todos lados y el lavado de cerebros que vemos en redes de la mano de pajeros espirituales que se corren de solo escucharse hablar, están calando un mensaje que nos va aislando cada vez más.

Hay artículos que dicen que esto es democratizar el tarot porque podés acceder a una lectura cuando quieras y desde dónde quieras. 

Si, gracias a la IA todos acceden a una tirada. Pero, ¿a qué precio?

Para mí es prostituir una práctica, su lenguaje, simbolismo y la conversación que se da entre el consultante y el o la lectora.

Llamar a esto “revolucionario” y romantizar el uso de la IA sin ser crítico de las consecuencias del uso (y abuso) es obsceno teniendo en cuenta el contexto en el que vivimos.

Pero, la IA ¿puede interpretar?, ¿puede competir contra la intuición?

Según lo que estuve leyendo, el descargo es que la capacidad de la IA es mucho mayor que la nuestra a la hora de procesar, unir e hilar conceptos y símbolos.

Hasta ahí estamos de acuerdo. Y también estamos de acuerdo en que la IA no sabe de intuición. Justamente lo que más enriquece una lectura…

Porque sí, la intuición entra en la lectura cuando, de todos los significados posibles, interpretando el cómo conversan una carta y otra, cómo pregunta la persona, qué pasa en su mirada y en la gestualidad, elegimos un significado para hacer la interpretación.

Entonces, ¿qué pasa con la IA?

Aprende a decirte lo que querés escuchar. Es un sistema preparado para complacerte. No refuta ni cuestiona. Solamente reafirma lo que vos pensás y sentís. Porque entre líneas ya te sacó la ficha

Y no entremos con el tema del robo de datos ni esas cosas…

¿Y qué pasa cuándo se te festeja todo?

Crece la sensación de omnipotencia y soberbia. Consumís contenido afín a tus valores y encima tenés un robot festejándote todo. 

Esto solo nos lleva a dejar de entender el mundo como algo mixto, complejo y diferente, en el sentido más hermoso, empezando a sentirnos amenazados por estas diferencias.

Y esto es lo más peligroso, porque cuando dejamos de convivir con lo diferente, es cuando empezamos a percibir lo externo o ajeno a uno como una amenaza.

Y si esto le sucede a alguien muy miedoso, termina convirtiéndose en un facho. Y así es como estamos hoy, teniendo que bancar mensajes de odio. Cuando la diferencia debería celebrarse, no condenarse.

Y sí, no me voy a disculpar por haberme puesto político. Porque TODO es político. Porque todo tiene que ver con todo.

—Entonces, volviendo a la IA y el tarot…—.

También en la investigación que hice, me encontré con artículos dando consejos sobre qué y cómo preguntarle al chatgpt. 

Preguntas del estilo: 

  • ¿Cómo reconocer a esa persona especial?
  • ¿Qué señales debo observar?
  • ¿Debería tomar la iniciativa?

Y, para sorpresa de nadie, era un artículo en una revista para mujeres. No sé si me estoy explicando…

Y después me topé con un artículo donde dicen que se están desarrollando tecnologías inmersivas para que entremos a un templo virtual a realizar nuestras consultas. 

Sistemas que registren nuestra expresión facial, ritmo cardíaco y recopilación de datos biométricos para obtener información emocional sobre vos ante una pregunta o respuesta…

—Quiero cabecear una bala…—

Más aún, cuando no leí a NADIE someter a crítica esta situación. Sino que incluso, plantean como una cuestión filosófica, sobre si realmente importa si el que tira las cartas es humano o un algoritmo. Lisérgico...

Empeorando la cuestión, diciendo que con la IA es suficiente, que no necesitás conocimientos de nada. Y sí, no es comparable si se hace con la medicina, por ejemplo…

Pero sigue siendo peligroso. Por lo tanto, sigue siendo un problema. Porque generalmente, quien hace uso de la IA y le cree a la IA, es alguien que está en una situación de vulnerabilidad, que está probablemente sintiéndose solo y atravesando una etapa compleja.

Entonces, no. No es para nada ligera la cuestión. Porque siendo tarotista, yo mismo no me tiro las cartas. Porque es imposible ser objetivo. Porque siempre habrá una respuesta que quiero escuchar y otra que no.

Usar el chat para saber si el tóxico de turno te va a escribir, estando mal, puede generar adicción o dependencia. Porque te va a decir siempre que sí, y vos ahí, como la “loca del muelle de San Blas”. Agarrada/a a la falsa expectativa como mugre de talón.

Cuestiones emocionales, salud y todo lo que nos hace humanos, no deberían ser tratadas ni expuestas en un chat de IA.

Lamentablemente estamos en un sistema que nos separa cada vez más. Un sistema donde no hay tiempo para estar mal ni para estar bien. Lo único que hace es presionar para producir. Nos aleja del disfrute y del ocio, nos aleja del otro.

Un sistema que nos roba la humanidad no debería ser sostenido. Estamos en un momento donde debemos luchar contra esto y hacer de los vínculos y las diferencias, una celebración.

Lo único que quiero, y por eso trabajo y hago esto, es poder mirar a los ojos sin prisas, poder abrazar, escuchar y sostener una mirada atenta ante el dolor o el amor del otro.

Este artículo iba a ser sobre el Tarot y la inteligencia artificial. Y creo que lo es. Porque el Tarot, tanto como el Reiki y todo lo que hago, están hechos desde una convicción y amor profundos hacia mi misión y hacia el otro. Porque nadie se salva solo…


Y bueno, entre tanto texto sobre IA y tarot, no vas a encontrar acá ningún atajo.

Lo que sí vas a encontrar es Reiki tradicional japonés. Aprendido con las manos, con presencia y con años de método detrás. No con un prompt que te dice lo que querés escuchar.

Estoy abriendo un nuevo grupo de Shoden, Nivel 1 de Reiki, online. Dos módulos en vivo de 3 horas, grupos de 6 personas, clases grabadas por si te las perdés, con manual y materiales extra. Certificado por la Federación Española de Reiki y sesiones de acompañamiento después de terminar la formación.

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La semana que viene te mando un correo hablando solo de esto, con todos los detalles. Por ahora, si querés asegurar tu lugar o tenés alguna duda, respondé directamente este mail.

Un abrazo, Li. ✌🏻

Esto no es un newsletter de bienestar.

Es el diario de alguien que trata de desenredar la vida mediante las palabras. Si sos rebelde de alma y querés cuestionarlo todo, pasá y tomá asiento. No cobro nada. Y prometido que no hago spam. 🙂‍↔️